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lunes, 4 de diciembre de 2017

La serie de hepatitis. Hepatitis E


Hoy nos topamos con la Hepatitis E. La hepatitis E representa una proporción significativa de las enfermedades hepáticas de transmisión entérica (transmisión de persona a persona por vía oral-fecal) y un importante problema de salud pública, especialmente en países en vías de desarrollo.

Conozcamos un poco el virus
La hepatitis E es una enfermedad causada por el virus de la hepatitis E (VHE) que afecta al hígado. El VHE (Figura 1) pertenece a la familia Hepeviridae del género Hepevirus, es un pequeño virus icosaédrico, sin envuelta con genoma de RNA de cadena sencilla y sentido positivo de clase IV. Se conocen dos genotipos predominantes, el genotipo 1 y 2, que son los que predominan en países en desarrollo y tan solo infectan a seres humanos y otros dos genotipos, el genotipo 3 y 4, que predominan en países industrializados y que no solo infectan a seres humanos, si no también a otras especies de mamíferos (Figura 2).



Figura 1. Partículas VHE
La hepatitis E, al igual que la A -excepto por su mortalidad que en este caso es mayor-, se transmite por vía alimentaria o lo que es lo mismo por vía oral-fecal, principalmente por agua contaminada. Esto quiere decir que el virus suele excretarse con las heces de personas infectadas y entra por el organismo de una persona sana al beber agua contaminada con restos fecales contaminados de VHE, entrando por el intestino. Si nos fijamos bien, esta situación ya determina la propia distribución geográfica, puesto que, aunque puede estar en todas las partes del mundo, se van a encontrar en mayor frecuencia en las zonas con escasos recursos o en zonas donde exista un suministro de agua salubre (Figura 2-B). No obstante, existen otras vías de contaminación, que aún siendo en una menor frecuencia hay que conocerlas, como la transmisión vertical de madre-hijo, transmisión parenteral, transmisión zoonótica de animales a humanos y la transmisión alimentaria por la ingestión de carne cruda o poco cocinada de animales infectados por el VHE.



Figura 2. Distribución genotipos VHE





Tratamiento
La enfermedad suele ser autolimitada y dando lugar a procesos de hepatitis más leves que el resto, sin embargo, la OMS estima que en el año 2015 hubo unas 44.000 defunciones por una infección de VHE ya que, en algunos casos resulta ser fulminante a causa de una insuficiencia hepática aguda.

Al ser autolimitada y ser la mayoría de las veces leve, no existe ningún tratamiento específico. Sin embargo, la OMS recomienda que si los pacientes son inmunodeprimidos con hepatitis E crónica el tratamiento con Ribavirina o incluso, el interferón son un éxito. Se sigue estudiando para hallar una vacuna y existe una vacuna producida por China, pero no es comercializada en muchos países.

Lecturas recomendadas
Rein DB, Stevens GA, Theaker J, Wittenborn JS, Wiersma ST. The Global Burden of Hepatitis E Virus Genotypes 1 and 2 in 2005. Hepatology, 2012; 55 (4): 988-997.
Rodríguez-Frias, F, Jardi R, Buti M. Revisión Hepatitis E: virología molecular, epidemiología y patogénesis in 2012. Enferm. Infecc. Microbiol. Clin., 2012; 30 (10): 624-634.

 

 

lunes, 27 de noviembre de 2017

La serie de hepatitis. Hepatitis D

Nos acercamos al fin de esta serie sobre las hepatitis. Hoy, exploramos la hepatitis D.


El virus de la hepatitis D o virus delta, es un virus defectivo, que necesita el virus de la hepatitis B (VHB) para infectar. Se trata de un virus de ARN de una sola cadena.

De acuerdo con la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) la infección debe sospecharse en personas provenientes de zonas endémicas como Europa del este, Mediterráneos y América Central.

Las vías de trasmisión de este virus se asemejan al virus de la hepatitis B, es decir se trasmite por contacto con la sangre y otros líquidos corporales de una persona infectada.



Esquema del virus defectivo hepatitis D. Fuente: WikiCommons


Puede ocurrir la infección simultánea de los dos virus en cuyo caso, se puede cursar una hepatitis leve o grave, incluso puede llegar a ser fulminante. Por otro lado, un paciente con hepatitis B crónica puede sufrir una sobreinfección por el virus de la hepatitis D, situación que agrava la progresión de la enfermedad.

El diagnóstico se puede llevar a cabo mediante la detección de marcadores serológicos o marcadores moleculares, como la detección del ARN del virus.

El tratamiento aprobado para este tipo de hepatitis es el interferón alfa, y la principal medida profiláctica consiste en la vacunación contra la hepatitis B.

Bibliografía

  • SEIMC. Procedimientos de Microbiología Clínica. Diagnóstico microbiológico de las hepatitis víricas. http://www.seimc.org/
  • OMS. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/hepatitis-d/es/

lunes, 20 de noviembre de 2017

La serie de hepatitis. Hepatitis C


¿Qué os parece si continuamos con la serie de hepatitis?
 

Recapitulemos un poco...
Es el turno de la hepatitis C, al igual que el resto de hepatitis, la hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus de la hepatitis (VHC) y son microorganismos que tienen un tropismo por las células del hígado, produciendo un daño hepático, en este caso, agudo o crónico. Sin embargo, existen bastantes virus que tienen especial tropismo por las células del hígado, y son causas de hepatitis víricas como Citomegalovirus, virus de Epstein - Barr y virus Coxsackie al igual que otros microorganismos como Leptospira interrogans o el virus de la fiebre amarilla. La infección se encuentra en el parénquima hepático (los hepatocitos) que provoca la inflamación (hepatitis) y la alteración de la funcionalidad.
Como ya hemos ido viendo en anteriores entradas los virus de la hepatitis se nombran con letras y hemos hablado del virus de la hepatitis A, del virus de la hepatitis B y ahora del virus de la hepatitis C, pero se conocen de momento los A, B, C, D, E y G además, se sospechan de otros. Todas tienen en común el mismo tropismo, las células del hígado, pero todos los virus pertenecen a diferentes familias y poseen diferente morfología.



Virus de la hepatitis C  

El virus de la hepatitis C pertenece a la familia Flaviviridae, género Hepacivirus. Es un virus que se transmite a través de la sangre por vía sexual, además, de poder transmitirse de la madre infectada a su hijo, aunque a día de hoy es menos frecuente este último caso. El período de incubación de 45-60 días. La evolución es lenta debido a la lenta replicación viral en las células hepáticas, pudiendo derivar en cronicidad en aproximadamente un 70% de los casos. Su cronicidad es una de las características principales del VHC y según la OMS se estima que aproximadamente en el mundo existen 71 millones personas con infección crónica y un número considerable de esas personas  desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado, aunque los antíviricos pueden curar más del 95% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C, reduciendo el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es limitado.


Organización del virión del VHC
Es un virus envuelto de RNA de cadena sencilla y polaridad positiva; codifica una única poliproteína a partir de la cual se obtienen las proteínas víricas individuales. Es un virus de tamaño pequeño (al igual que el VHB), posee una envuelta lipídica y una cápsida icosaédrica.


Tratamiento


El VHC no siempre requiere de tratamiento puesto que algunas personas eliminan la infección de manera espontánea gracias a su sistema inmune. El tratamiento persigue la cura, aunque depende de varios factores como la cepa del virus y el tipo de tratamiento, aunque los preferidos por la OMS son el sofosbuvir, el daclatasvir y la combinación de sofosbuvir/ledipasvir logrando curación superiores al 95%.

En la actualidad no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero se sigue en continuo estudio para encontrarla.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La serie de hepatitis. Hepatitis B.

Avanzamos poco a poco con la serie de hepatitis, esta semana nos adentramos en el mundo de la hepatitis B.

El virus de la hepatitis B se trata de un virus ADN no covalentemente cerrado, que consta de una cadena negativa completa y una positiva incompleta.  Pertenece a la familia de los Hepadnaviridae y su nucleocápside consta de una morfología icosaédrica.

El virus se trasmite a través del contacto con sangre y otros fluidos corporales, tales como el semen, de una persona infectada. Como remarca el Centro de Control  y Prevención de Enfermedades, (CDC) el virus de la hepatitis B no se transmite a través de alimentos contaminados.

Esta infección puede cursar de forma aguda o crónica. La infección aguda puede cursar sin síntomas o con un cuadro que puede incluir fatiga, náuseas, dolor abdominal, ictericia, etc. La infección crónica, por otro lado, se ha relacionado con cirrosis y hepatocarcinoma.


De acuerdo con la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) los métodos de detección de este virus pueden dividirse en: utilización de marcadores serológicos clásicos y pruebas moleculares para la detección del ácido nucleico.

Figura 1. Diagnóstico de la hepatitis B. Esquema propio, información: SEIMC.


De acuerdo con la OMS, se recomiendo el uso de tratamientos orales como el tenofovir o el entecavir para el tratamiento de la hepatitis B crónica, mientras que para la hepatitis aguda no refieren un tratamiento específico de la misma.


La vacuna de hepatitis B contiene fracciones purificadas del antígeno de superficie y en España se encuentra incluida en el calendario vacunal. La primera dosis se administra a los dos meses, la segunda a los cuatro meses y la última entre los once y los doce meses.


Figura 2. Calendario de vacunas 2017. Fuente: Ministerio de Sanidad de España.


Bibliografía





lunes, 16 de octubre de 2017

Las hepatitis víricas. Capítulo I.

A raíz del reciente Congreso Nacional ''El arte de vivir sin hepatitis víricas'' del Grupo de Estudio de las Hepatitis Víricas de la SEIMC (GEHEP),celebrado en Sevilla, comenzamos una pequeña serie sobre las hepatitis en el blog de Paciente Zero; en ella haremos un revisión de los conceptos generales de las hepatitis víricas.

Introducción


El término ''hepatitis'' hace referencia a la inflamación del hígado, pero, ¿Qué sabemos de este órgano?

El hígado es un órgano impar, situada en la parte superior derecha del abdomen, debajo del diafragma. El hígado está dividido por surcos profundos en dos lóbulos grandes y dos lóbulos pequeños; a su vez formados por miles de lobulillos. Además, se encuentra rodeado por una capa de tejido conjuntivo que se conoce como la cápsula de Glisson.

La unidad morfofuncional del hígado es el lobulillo hepático, formado a su vez por cordones de hepatocitos dispuestos de manera radial alrededor de la vena centrolobulillar. Entre los cordones hepatocitos se encuentran los sinusoides hepáticos en los que se produce el intercambio de metabolitos entre la sangre y las células del parénquima hepático.

El carácter exocrino del hígado se escenifica en el lobulillo portal, mientras que el aspecto endocrino es representado por el acino hepático. El lobulillo portal se define como el área triangular constituida por el parénquima de tres lobulillos hepáticos, mientras que el acino está formada por porciones de dos lobulillos hepáticos irrigados por ramificaciones terminales de la vena porta y la arteria hepática.


Figura 1. Comparación entre lobulillo clásico, lobulillo portal y acino hepático (Ross and Wojciech, 2016)



Funciones del hígado


Las funciones del hígado son muy diversas desde la formación y excreción de la bilis hasta la detoxificación de fármacos, entre otras.





La inflamación hepática puede ser por diversas causas entre las que se encuentran los agentes virales; así, se han nombrado virus con tropismo hepático : A, B , C , D y  E como los principales. En los siguientes capítulos nos acercaremos un poco más a ellos.


Bibliografía






Escrito por Idoia García Hernando